6.3.05

Antes de que empezara a llover

Salí­ en bicicleta de la casa de mi tí­a. Una mujer de pelo corto, 50 años y vestida de turquesa me saludó alrededor de cinco veces, allá­ habí­a dejado mi alma hablando. Empecé a pedalear y a sentirme leve y relajada como cada vez que me subo a Lola, mi bicicleta (biciclieta rima con Julieta). Fui a tu casa, pedaleaba hacia tu casa, en el camino no pasó nada extraño, llegué y me alivianaste un poquito el dí­a...Dos chicos en una habitación llena de humo y con muy poca luz. No voy a permitir que usted llame antro a ese lugar copadí­simo al que nunca fui y que clausuraron en menos de dos meses. EH. ¿Por qué tengo ganas de vomitar? Volé con esa canción del final...era la de Janis...? Ser que hoy se vuelve temprano a su casa y sin embargo es acusado de llegar tarde, ser que está harto de ser cuidado. Ser que está harto de ser un ser. Por qué mantengo la luz prendida si ya es de dí­a....? meditaré acerca de eso, así­ como acerca de eso otro. Apagué la luz...me repito om para poder relajarme y dormir hasta la tarde muy tarde, ya no me importa nada, no soy lo que esperabas, dice Erica y lo digo yo, pensando en la primera frase pero haciendo alusión, también y por algo será como dirí­a...a la segunda, no? Qué poco poética y cuán mierda estoy últimamente...guardo mi instrumento de tortura. Me doy cuenta de que te amo y te extraño, y de que te llamarí­a ahora, pero no da, y de que prefiero estar con vos a comer, estar con vos a roer mis entrañas de pasado, estar con vos a pensar, estar con vos a vivir , estar con vos a forjarme un puto futuro que no existe. Me cago en los padres, no quiero ser madre...No a los 27. Tal vez a los 32.

2 comentarios:

..a. dijo...

Cada vez soy menos poética (será por épocas, ¿no?), cada vez me siento escribiendo peor y más adolecentemente, qué horror.

Tengo cuatro personas rondando en la cabeza que en realidad son tres, o cinco que en realidad son cuatro. Y al final son todos lo mismo, pero no... lo que trataba de escribirles que al final me dejé para mí: sé que le escribo a usted, pero es lo mismo (vos, tu... usted). Glenda y Mariana... la misma cosa, un juego de palabras, de conceptos, de literatura... Vos, chuls... Julieta... que "sos" lo mismo que ellas dos... con una esencia distinta, pero lo mismo... Y él... Cuando le hablo (a él) siento que te hablo a vos, y cuando la pienso (a Mariana) siento que te pienso a vos... Tendrían que ser lo mismo... y lo son, pero de forma hermosamente distinta.

Hablo demasiado últimamente y hago, pero no entiendo los por qués... es como si viviera bajo el efecto de alguna sustancia, con esa sensación de verse desde afuera, de ser consciente de todo pero ajenamente...

Por favor, oyendo hablar a Shakira sobre Colombia... de las peores formas de conocer Colombia... algún día tendrás que venir, es re lindo. Yo no le hablo a nadie de tí.. ¿por qué?, creo que me da miedo perder ese sentimiento de algo muy propio... y no me gusta tampoco dar explicaciones. Le hablo de tí (a él), pero muy vagamente... esas explicaciones que no se entienden.

Hace rato no te escribía, nótese.

Te quiero.

Beer'o'nica dijo...

Ser madre a los 32... hubiera estado bueno, pero ya no llego. A los 33 será, entonces. O a los 34. Más de eso espero que no, porque los obstetras escriben sin descaro "primigesta añosa" en tu historia clínica y tildan una casilla roja y te hacen sentir una vieja de mierda.

A mí no me asusta ser madre. Deliberadamente omitiré transmitirles mis conflictos a mis niños. Tengo un buen ejemplo de cómo NO ser, y eso me convertirá en una madre no digo buena, pero al menos decente.
Me asusta más dejar las pastillas antes de y durante el embarazo, colega mental. ¿Qué pasará con la montaña rusa emocional? ¿Qué hará mi serotonina? ¿Me convertirá en Dr. Jekill y Mr. Hyde?
Eso da más miedito que criar un crío.

A propósito, ésta es otra identidad de Tía Cerebrainy...