5.5.08


Porque por la vida de uno pasan muchas personas, y todas menos una son efímeras.
Porque vos dijiste que todas las personas pasaron, quedaron atrás. Menos yo.
Hoy yo no quiero pasar por tu vida y quedarme atrás de un árbol, viendo cómo pasas en tu bicicleta color raro, esuchando Manu Chao y un poco de Yann Tiersen.
Yo soy la que tiene ganas de no irme nunca de vos. O irme, irnos, y volver al rato para contarnos que nos extrañamos y que la vida sin el otro es medio bordó.
O del todo aguada.
Planear viajes juntos, pero que devengan concretos cuando cumplamos 30.
No tener hijos. Sí tener perro y a Pipa de viejita.
Y a dos de sus hijos en una casa en el sur. Y dejarlos con algún vecino-amigo cuando nos vayamos a probar cosas a Suiza, yo hablando francés, vos, alemán.
Visitar la tumba de Freud y escupirla un poco.
Tomarnos un mate y una pepa en la de Jim Morrison.
Pedir un vaso de agua en el café de Amèlie.
Hacer culipatín en los Pirineos.
Y demás ingredientes que dejan escurrir lo efímero por las grietas de los ojos vendados con miel.

2 comentarios:

shugo dijo...

How fortunate whoever is the person you wrote this for.

Un texto hermoso. El inglés me sirvió un lujo para la neutralidad de generos. Precioso idioma para eso si los hay.

Anónimo dijo...

como dijo Shugo, hermoso!

como sabemos cuando estamos ante esa persona que permanece y perdura... esa es justamente la duda que me exprime el cerebro ultimamente... como saber si es amor o si es dependencia o si es una patología... el amor nos hace dudar? o dudar es síntoma de que no es real? o por el contrario no dudar demuestra que más que amor es obsesión?

si fuera amor deberia tenerlo claro como el agua, no?

me retiro antes de seguir enredandonos


besos!

flor