14.3.11

Suculento plato de mierda

Tengo un torbellino de ideas muy abominable.
Necesitaría salir corriendo y emprender vuelo pronto.
Convertirme en avión, vomitar membrillos.
Chuparte el sapo de otro pozo.
O sea, está todo bien con todo, pero tengo ganas de encerrarme en un pozo y ser ese sapo chupado, por momentos.
Por otros momentos, no.
Por otros momentos, quiero drogarme y salir de fiesta, pero me cansa el solo pensarlo.
No.
No quiero ruido.
No sé qué quiero y eso es un poco grave, creo.
Creo.
O no?
Porque...qué conchas haces si no sabes qué queres? pero, por qué es necesario hacer algo?
Y...porque de lo contrario uno piensa...
Y qué es lo malo de pensar?
Lo mal de pensar es que se nos ocurren torturas arquetípicas, propias o ajenas, que jamás llevamos a a práctica y ergo, se nos disuelven en la sagre, envenenándonos.
Escribamos mal y dejemos la miseria para los suculentos veterinarios asesinos que se comen a sus pacientes.
Yo te amaba.
Y te lo iba a decir, pero me callé y perdí.
Perdimos.
Perdiste.



(En la próxima entrada, ya más tranquila, trataré el tema del abandono por un ser evolutivo inferior en todos sus matices. Gracias)

2 comentarios:

Andre εїз dijo...

Sería genial encontrar un sapo con veneno alucinógeno en el peor de los casos (osea, chuparte uno), y bueno, creo que a todos nos gustaría meternos en un fucking pozo a veces, no?
Me divierte como escribís.

Saludos!

Andrea.

Frankie. dijo...

yo tampoco sé nada y voy de mal en peor