4.8.11

Abofeteame un poco

Hacía bastante que no esperaba de esta forma un viernes, y él tardaba tanto en llegar, se hacía desear, se convertía en utopía y a cada día avanzado, el viernes so movía un casillero más en el tablero semanal. Un horizonte invernal para hibernar con vos. Una primavera de lechuga para fumárnosla. Y el verano con dos bicicletas que se mandan solitas por rutas que conectan corazones, almas, cuerpos, vocecitas, bocas.
No quiero escuchar noticias feas, quiero seguir viviendo en la misma noche de pedos nublada de colores que viví en las vacaciones.
Me imagino cositas, unos mates con vos, haciendo gira de amigos.
Irnos de copas en Madrid.
Visitar esa casa violeta que vi hace diez años en una de esas callecitas. Jugar a encontrar todas las ocupaciones madrileñas, también la vegana. Aunque vos no comas verduras y yo ya no cocine nunca. Quizás llegue el día en que diga, no te preocupes mi amor, no le pongo verduras a la tarta si vos no querés. Hagamos una tarta de besos, dejame leerte a Cortázar y caer un ese lugar común tan hermoso. Y que siga la subjetividad del tiempo, imposible de frenar, imposible de separar, de unir, imposible que las horas en el trabajo pasen tan rápido como se pasan cuando estamos juntxs. Es así, lo pulsé, acá está, lo disfruto y agradezco, pero sobretodo, me sonrío mucho más que en marzo.


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