25.8.14

Las nubes defeñas

Sigue nublado en la capital de México. Ayer salió un poquito el sol y tuve calor. Antes de emprender  mi camino hacia el metro, en la casa tenía frío, así que, quizas, hoy pase algo similar.

Ayer fue raro.
Qué loco, no? Todo los días están siendo raros.
Tuve un golpe de realidad citadina bastante fuerte. Me sentí pueblerina al caminar por la calle.
Desperté temprano y fui al abarrotes de la vuelta a comprar agua caliente, pero como no tenia, tuve que ir al Oxxo, así fue como me enteré de la feliz existencia del metro Aculco acá cerquita. Ya está, con un metro cerca, soy Gardel, me dije y luego de tomar mate y cambiarme previendo todas las posibilidades climáticas, salí a la vida, feliz y sin música.
En el vagón del metro verde agua, un chabón con la camiseta de Argentina no dejaba de mirarme, no sé si por complicidad patria o qué y, delante de él, otro con ese estilo medio rapero que no sé definir (tenia expansores) hacía lo mismo.
Me bajé en Insurgentes chocha de la vida y recordé haber estado en ese lugar un día hace más de un año, con uno que decía ser mi amor.
Caminamos un poquito por la Roma y la Condesa, comimos en un lugar, para mi, bastante fresa, en el que tenias que ir a pedir a la barra tu comida, agarrabas tus cubiertos y luego te traían la comida, pero para pagar también ibas a la barra. Ese tipo de innovación alterna-fresa-modernosa que no mejora las cosas, sino que lo único que lograba era que el lugar fuera un kilombo de gente yendo y viniendo. Pagué 30 pesos una empanada árabe diminuta que tardó media hora en llegar a mi mesa y me tomé una Victoria sólo para acompañarla con un cigarro. Listo, mi presupuesto de 100 pesos por día, agotado. De todos modos llegué a la conclusión de que voy a tener que cambiar plata.
Luego con los chicos pasamos por el parque España y vimos un apartamento en renta. Subimos a verlo y nos atendió muy amablemente el sr. Jorge Cariño, quien nos explicó detalladamente todo. Dos deptos hermosos de dos habitaciones en una de las zonas mas caras del DF. 18.500 pesos.
Me asusté. Mi sueño ilusorio y desmedido de vivir en DF se agotó al instante. En Playa mi renta es de 4000 dividido entre Ceci y yo. Si ya venía sintiéndome algo iletrada y no universitaria en la conversa del almuerzo, imaginate ahora. El proletariado a pleno me habitaba. Toda esa situación me llevó a preguntarme cuanto tendría que ganar para poder pagar una renta de 5000 pesos más gastos, ponele... 7000 pesos al mes. Claramente debería ganas mas de 15000 si quiero ahorrar. Me agota la mente pensar en todas esas cosas adultas. Ojalá me adopte alguien a quien le encante y me resuelva esos aspectos administrativos de la vida.
Me sentí algo desubicada, me cuestione nuevamente mi forma de vida, a mi edad (algo incuestionable, la edad. No debe haber en la vida algo tan factible como la edad). Me cuestione todo y apenas oscurecio un poco, volví a la casa con la cara seria. Mi sueño de habitar esta ciudad monstruo se había pinchado dos veces en menos de un día.
A la noche llegó uno de los dueño de la casa y por fin me dio la contraseña de internet, también hablamos de museos y luego me dormí.
Hoy voy a conocer otra de las zonas más recontra fresas: Polanco.
El perro me llena de pelos y hoy desperté con la noticia de que había roto mi ojota-chancla izquierda. En fin. Lo reté.

Mis conclusiones son: mi rareza se debe a todo.
No me sentiría tan "capitalistamente desamparada" si no me hubiera quedado sin trabajo hace una semana. No me sentiría tan desubicada si sólo estuviera de vacaciones aquí, volviendo a Playa a un trabajito conocido y no de paso hacia mi país, al que no regreso hace casi 3 años.
Por momentos extrañé Playa, su pequeñez y su familiaridad pseudo hippie.
Pero también sería un desafío vivir acá.
Quiero.
No estaría mal ganarme una beca de fotografía y mudarme por un tiempito aquí. O trabajar en un museo. O algo.
Ya, Universo. Gracias.

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