11.10.14

El bicho hetenormal

Estoy infectada. 
Tengo dentro mio el virus de la heteronorma.
La bacteria de la normalidad.
Ambos me hacen pensarme con un hombre proveedor para toda la vida. Explíquese: en esos momentos en los que la soledad abruma y pienso-siento que me quiero enamorar para siempre, automáticamente mi mente habla de mí con un masculino, se imagina con un masculino. Alguien que pueda hacerme un hijo con solo meterme un poco de su liquidito. 

Tengo el virus de la heteronorma bien metidito. 

Pero a veces me vacuno con un poco de homosexualidad y soy feliz. 
Efectos secundarios de esa vacuna: poder tocar una piel mas suave que la propia, ausencia del temido fantasma de la insistencia-rogatoria por la chupada de pija, unos besos tranquilos y el sumum de la belleza ante el amor multiplicado (multiplicado en formas y variedad).
Contraindicaciones de la misma vacuna: así como el amor, la locura multiplicada o la infortuna de encontrarte con un ser cuyo virus heteronormal haya desarrollado una fortaleza tal incapaz de verse disminuida por cualquier vacuna gay, lo que deviene en oscuridad, inseguridad y fastasmáticas varias. A veces, otras, si sos como mi amiga Ale, te dedicas con alegría a la conversión de minitas heteros.

Pensando cosas en la Costera. Yendo de La Plata al living. Volviendo de Baires a La Plata. Una ruta común. 
Folclore y mantras.
Mi alma no vino al mundo para sufrir.
Estos momentos mágicos de reflexión micrera. 


Veo homosexualidad en todos lados. Soy una bendecida.


Ignorar al péndulo. dejar de dar energía. Recuerdo agradecer y le pongo energía a mi intención.

Gracias.

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