7.10.14

El caliz de mi sangre

Yo no sé qué pasa, pero aflora nuevamente esa sensación de incomodidad con respecto a todo. El entorno, el cuerpo, la vida, la inacción. Ese no disfrutar del ocio, esa sensación de sentirme inútil, inservible, al pedo.
Es algo que me atraviesa acá.
No tengo muchos recuerdos de estar viajando y tener esta sensación.
Soy yo y de repente me confundo, me transformo en un gran ovario que late y me dice todo lo que debería y no debería.
Un enorme ovario rodeado de grasa, que no quiere ser tocado ni bendecido ni mermado, sólo quiere desaparecer.
Sentirse embarazada de circunstancias, sin que nadie me patee el interior.
Algunos períodos menstruales son realmente una tortura. Si bien desde hace algún tiempo opto por no quejarme de mi feminidad, sino aceptarla y amarla...a veces me encantaría que las hormonas hagan lo que yo les diga y no jodan en exceso jamás.
Qué es esto de tener las tetas duras y la panza inflada cada 20 días, sin razones visibles, tocables, palpables?
Qué es esto de tener que introducirme una copita de silicona en la concha para no derramar sangre-miel?
Un caliz.
Invitarte a mi misa sería lo más.
La cara de dormida permanente, aun con sol.
Poder hacer algo con todo esto que me esta pasando. Digo poder activar, ya que evidentemente mi mente neurótica no me permite estar al pedo más de 4 días seguidos.
Dejarme, finalmente, de joder.

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