19.10.14

Ver llorar a mi hermano, ese incólume, ese que toma decisiones respecto de la vida de los otros, ese que no me preguntó nada acerca de mí, luego de tres años sin vernos. Verlo llorar al despedirnos fue el cierre perfecto de un retorno perfecto a mi país. Y no por sádica, sino porque siempre esta bueno sacar, sacar, sacar.

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