22.8.15

Carlos

Algunos días me vuelvo del trabajo haciendo dedo (a.k.a. pidiendo ride-autostop). Les pido que me dejen en el Chedraui, un super que queda en la carretera, en la entrada de Playa, pero llegando desde Tulum, no desde Cancún (algún día quizás hable de las especificaciones técnicas del lugar donde vivo), porque allí dejo mi bicicleta estacionada durante mis horas de trabajo.
Otros días me voy y me vuelvo en bici, son 8 km y últimamente los recorro escuchando Kundalini Technology, unos mantras medio electrónicos que están recopados y me hacen ingresas en un modo zen, que entre el pedaleo y el sol es como una meditación en movimiento.
Ayer trabajé 10 horas. Y pedí ride, y me levantó un mesero de restaurant del parque Xcaret (trabajo en el hotel de al lado), charlando nos contamos nuestros trabajos y me contó que el trabaja diario 10 horas. El tipo tendría unos 60 años, y no me animé a preguntarle por la jubilación. Comentamos casi al paso que no es sano que una persona trabaje diez horas por día y tenga un solo día libre en la semana, y su último comentario fue: "Si, pero qué podemos hacer".
Y con esas palabras mi mente se dispara hacia cómo lograron lo que quisieron.
Los reyes del capitalismo y la inversión lograron esclavizar a la gente sin que sepa que está esclavizada. Supongo que pasa en todos lados, pero el nivel de sumisión que veo a diario en este país me lastima profundamente, porque me deja con esa sensación de que si, lo lograron, ganaron...hicieron que la gente tenga miedo, que los pueblos originarios se coman el verso (gran mentira) de que tienen que servir a los que ponen la plata, de que la vida ya no es como era hace miles de años, sino que ahora todo debe ser como ellos dicen que sea. Ellos, los que desde un sillón y una oficina con televisores dirigen sus vidas y ven sus acciones filmadas segundo a segundo.
Hicieron creer la mentira, hicieron que la farsa se convierta en una realidad trastocada a su favor.
Me da pena, lástima y tristeza, y desde mi lugar, respondo de manera personal a la pregunta de Carlos, el señor que me trajo ayer. Desde mi lugar, lo que puedo hacer hoy, al menos, es iluminar y tratar de no contribuir, bendecir íntimamente a Carlos y a todos los mayas que en el siglo 21 son explotados por extranjeros que tienen la papota (la guita, la lana, el dinero) y que se creen dueños del mundo, que rompen la selva y el manglar para tener más billetitos.
Qué asco da esta parte de la sociedad. Les deseo un despertar muy fuerte e intenso para que dejen de actuar así y limpien su karma antes de que les llegue la hermana muerte.

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