5.9.15

También la Pichuqui

No sé si soñé algo feo, pero me levanté sintiéndome un poco monótona,
Ayer mi mente me hizo creer que me gustaba un chico.
Quizás sea cierto, aún no entré en debates epistemológicos mente-corazón, pero mientras voy a tratar de divertirme con la idea.
La cabeza duele por el calor.
Despertarse con el sol en la cara y el gallo cantando.
Envisionar unos mates y un xapuzón.
Tener la certeza interna de que.
Hola, soy yo, la que vive en eterno verano.
A veces no me reconozco, estoy aprendiendo a escribir nuevamente,
Elijo cuándo irme, cuándo quedarme y por qué, pero no te lo digo porque es mi secreto.

La felicidad a veces consiste en dejar ir, ponerse a cocinar y comprarse una mini pymer.

Mi vida cotidiana:
Comencé un microemprendimiento, después del despido injustificado de esta empresa que hace las veces de amorosidad. Y fue así como el jueves me pasé cinco horas trabajando para mí, cocinando hamburguesas veganas de lentejas, para vender y que la gente coma rico y sano.
Cinco horas sabiendo que era mi propia jefa, poniendo la música que yo quería, intercalando con risas lejanas por wosap, y a la mitad me abrí una cerveza.
Me la tomé toda y al fin, agotada, terminé mi trabajo.
Planeo trabajar así de arduo (?) una vez por semana y que esta sea mi hermosa vida. Creo que después de disfrutar de unos hermosos días de playa y sol, también me concentraré en hacer mi página de fotos.
Y promocionarme, claro. Es hora.
El viernes salí a repartir las hamburguejas al mediodía y hoy las sigo promocionando y ya puedo visualizar el éxito y la famosidad de las chiquititas, mis hijas.
La banda amiga siempre apoya.
En Playa tenemos muchos hermanos. Y me gusta.
A veces creo que eso será algo difícil de dejar el día que decida irme.
Pero por algo ando trabajando el desapego. Con la Pichuqui también.


Si, lo sé, mucha autorreferencia y poca literatura. Bancatelá, fumatelá.



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