9.2.16

Dos

Soy consecuente, escribo lo que escribo, porque siento lo que siento, porque escribo vivo.
Es martes, 8 de la mañana, pongo la pava y apenas el agua está lista, con todo en mis brazos, con la piel y la llanura, me siento en mi escritorio improvisado de mesa que se desarma en casa de amigo.
Recuerdo ese primer día en Cuba, las primeras sensaciones, el descubrir que estábamos alojados muy cerca de la plaza de la Revolución, creer que cada persona que nos cruzábamos era combativa , guerrillera y de izquierda, saludarlos con cautela de pseudomilitante izquierdista, pero sintiéndome una pichi, respetando su bagaje de color e ideología.
Recuerdo ese día y lo comparo con hoy: cuánto pasó. Cuánta intensidad y dos pares de manos enlazándose para caminar.
Hoy es hoy, hoy, varios días después, me despierto en un nuevo cuarto acomodado de manera muy femenina. Mi amigo D se fue y me dejó su casa un rato. Ayer, en el comienzo del año lunar del mono, limpié, decoré, sahumé y me enyoguicé un poquito, cambié la mugre por limpieza y rico olor. Cambié, alterándolas y moviéndolas, las energias de este lugar y lo hice mio, tarea que apenas comenzó. Hacer de uno un lugar, un hecho, un trapo, requiere de bastante tiempo, otro de los procesos de la vida. Hacerme mía. Hacerme el amor, dos meses de relación intensa con mis partes, con mis enterezas.
En esta soledad que me acompaña, hago sagrados mis hábitos de amor hacia mí y mi nuevo lugar. Me reconecto con esta parte mía que siempre va a estar conmigo. Me miro las manos, escribo, las solapo.
Y escribo sobre cualquier cosa, menos sobre lo que tengo, quiero escribir.
Vos.

Día 2: ensimismamiento, algunos trámites inconclusos, otros no. Playa con mar hermoso y un poco de frío. Dulce de leche y amigas, luego, atardecer de introspección y mosquitos.
Hoy te extrañé, pero no te lo dije porque de todos modos lo sabes, lo sentís, estás acá, sos vos.
Gracias.
Dar y recibir son en verdad lo mismo: UCDM 108



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